La técnica no crea una cicatriz lineal. Las microincisiones dejan pequeños puntos que con el tiempo se vuelven prácticamente imperceptibles, asegurando una apariencia más natural en la zona donante.
Los pelos implantados generalmente se caen en las primeras semanas, una fase normal del proceso. El crecimiento definitivo comienza entre los 3 y 4 meses después de la cirugía, con resultados completos entre los 9 y 12 meses.
Sí. Los folículos extraídos de la zona donante son genéticamente resistentes a la caída del cabello, garantizando un resultado duradero, siempre y cuando el paciente mantenga los cuidados y el tratamiento clínico adecuados de acuerdo con el consejo médico.
Sí. Al ser mínimamente invasivo, FUE permite volver a realizar actividades ligeras en unos días. En unas dos semanas, la zona donante ya luce natural, con una cicatrización prácticamente invisible.