En la mayoría de los casos, la cicatriz es mínima y se sitúa en la columela (entre las fosas nasales), volviéndose muy discreta con el tiempo. En las rinoplastias cerradas no queda cicatriz externa visible.
Sí. Cuando se asocia con una corrección funcional, como la septoplastia o el tratamiento de la válvula nasal, el procedimiento mejora el paso del aire, asegurando un mejor equilibrio entre estética y función.
La recuperación inicial dura aproximadamente de una a dos semanas, con posible hinchazón y hematomas menores. La nariz se va afinando con el paso de los meses, y el resultado final suele verse entre los seis meses y el año.
No. La cirugía bien planificada respeta la anatomía y las proporciones faciales, buscando resultados naturales, equilibrados y compatibles con el rostro de cada paciente.