Las incisiones se colocan alrededor de la oreja y la línea del cabello, lo que hace que las cicatrices sean discretas y estén bien camufladas. Con el tiempo y con el cuidado adecuado, se vuelven aún menos notorios.
No. Cuando se realiza correctamente, el objetivo es preservar la naturalidad. La técnica trabaja en las capas profundas para reposicionar el tejido, evitando una apariencia artificial o excesivamente estirada.
La recuperación inicial varía de dos a tres semanas, con una reducción gradual de la hinchazón y los hematomas. El resultado final se podrá ver en los siguientes meses, a medida que avanza la cicatrización y las estructuras se asientan.
Sí. El procedimiento aborda los tercios superior, medio e inferior del rostro, además del cuello, aportando un rejuvenecimiento global y armonioso. En algunos casos se puede asociar a blefaroplastia o tratamientos complementarios, según las necesidades del paciente.