La técnica utiliza movimientos precisos, menor disección de tejidos y estrategias que reducen el dolor, el sangrado y la inflamación, permitiendo al paciente tener un postoperatorio más liviano y un retorno más rápido a sus actividades.
Sí. Las cicatrices siguen los mismos patrones que las cirugías de aumento mamario, pudiendo quedar en el pliegue inframamario, alrededor de la areola o en la axila. Están ubicados estratégicamente y tienden a volverse discretos con el tiempo.
La mayor diferencia está en la comodidad y el pronto regreso a las actividades. Muchos pacientes pueden mover los brazos con mayor facilidad el mismo día y reanudar actividades ligeras a los pocos días. El resultado final se observa con el paso de los meses, con la acomodación natural de la prótesis.
Sí. La elección adecuada del tamaño, perfil y forma de la prótesis, combinada con un posicionamiento preciso, garantiza un resultado armonioso, proporcional al cuerpo y con un tacto natural.