No. Puede ocurrir por exceso de glándulas mamarias, grasa localizada o una combinación de ambos. La evaluación médica identifica el tipo y define la técnica más adecuada para el tratamiento.
Las incisiones son pequeñas y generalmente se colocan alrededor de la areola, volviéndose discretas con el tiempo. Cuando se requiere liposucción, las cicatrices también son mínimas.
La recuperación inicial lleva de una a dos semanas, utilizando mallas compresivas y ejercicios restrictivos que involucran la región pectoral. El resultado final se puede ver al cabo de unos meses, una vez que los tejidos se hayan asentado.
En la mayoría de los casos, no. Cuando la causa se trata adecuadamente y no hay nuevos desencadenantes, los resultados son duraderos. Sin embargo, los cambios hormonales, el aumento de peso o el consumo de sustancias pueden influir en el regreso.